A nuestro equipo directivo no le gusta tomar decisiones encerrado en una torre de marfil. Prefieren con mucho compartir y conseguir su ambicioso objetivo de convertirse en el mayor fabricante europeo de motocicletas. No hace falta decir que la dirección de KTM sujeta el manillar con firmeza, y no tan solo en la mesa de reuniones, sino también dentro y fuera del asfalto. Cada uno de los miembros del consejo de dirección cumple de forma incondicional con esta filosofía, tan ligada a la marca naranja como un motor a una KTM.